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PRENSA

rafting y kayak

Marzo 2006
rafting y kayak
Sin Salida
En Mendoza, el río Diamante es temible por sus rápidos clase V. Las excursiones son a la carta y se las puede agrupar con otras bajadas de la región como el Río Grande. ¡Bienvenidos al rafting más exigente de la Argentina!

PARA AGENDAR

AREA: Cañón de los Cóndores, río Diamante.

TRAMO: Diques Agua del Toro – Los Reyunos.

EPOCA: Noviembre a abril.

RECORRIDO: 40 kilómetros.

NAVEGACION: 5 horas.

DIFICULTAD: Clases III, IV y V. Moderado a difícil.

EDAD: Mínimo, de 18 años. Se sugiere experiencia en ríos y buen estado físico. Dudas previas,consultar con los guías.

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 Diego, ¿de qué color ves el agua? –indaga el guía de San Rafael, Guillermo Moyano.
– Color azul, y más verdoso aguas abajo –responde Diego Valsecchi.
– Yo lo veo color ¡ay ay ay! –interrumpe Guillermo.
– Color ¡hay que remar muy fuerte! me parece a mí –acota Diego Ibáñez, un guía de aguas blancas nacido en Arequipa, Perú.
La previa del río Diamante carece del típico lujo de las bajadas de rafting comerciales; simplemente porque no es una expedición tan comercial. Aquí, las bajadas en un verano se cuentan con los dedos de la mano. Pero la previa del Diamante tiene la "¡Curva de la Felicidad! –comenta Pato Valsecchi, organizador de la salida y guía de la balsa– que así la llamamos porque en ese recodo del río vemos si realmente están liberando agua suficiente o no desde la usina".

EN EL RECIBIDOR. El indiferente paisaje fabril de la central hidroeléctrica de Agua del Toro acompaña los minutos que demanda alistar la balsa y el equipo necesario para la expedición. Los pocos empleados que se advierten alrededor de la usina se mueven con discreción, con aire de estar guardando tras los cables y los muros algún secreto de Estado que no puede revelarse.
"¡Yeah, tenemos agua! Seguramente una turbina o una y media", se entusiasma Pato. El tramo del rafting del Diamante transcurre entre dos diques, el Agua del Toro y Los Reyunos. En medio, el Cañón de los Cóndores. Por lo general, a la una terminan de abrir la segunda turbina. "¡Bajemos de una vez al río!", propone Pato.

SIN VUELTA ATRAS. Para los tripulantes sin experiencia, en la orilla se siente algo parecido al temor, pero no es temor, sino la incómoda sensación de aquello que está por llegar y por la que tranquilamente se podría no estar pasando. Uno podría estar en las termas del Sosneado, o degustando un buen Cabernet Sauvignon. Pero el estado de ánimo repunta apenas se toca el agua: "¡Es el rafting más fuerte que vas a encontrar en la región!", motivan los guías.
En Salta o Bariloche te dicen: "Si querés algo potente andate al Diamante". No hay retorno, el Diamante es un clase V de punta a punta, porque una vez adentro del cañón de los Cóndores no hay escapatoria por cinco horas. Pero la dificultad está disimulada por una geografía elegante; los cerros aledaños son como trapecios oprimidos en la parte superior.


La subsecretaria de Turismo, Gabriela Testa, y cuatro empresarios recordaron, como prueba de que es una actividad de “bajo riesgo”, que en veinte años “sólo hubo dos muertes por esta práctica.

Reunión. La subsecretaria de Turismo, Gabriela Testa, y representantes de las empresas de rafting, en diálogo.

En 20 años de actividad comercial que llevan las empresas de rafting en Mendoza se han producido dos muertes de pasajeros que practicaban este deporte de aventura en los ríos locales. Con esta cifra que mostraron ayer representantes del Gobierno y de empresas de rafting buscan dejar en claro que este deporte, a pesar de ser de riesgo, es seguro. La subsecretaria de Turismo, Gabriela Testa, aseguró como prueba de que la actividad es segura que las compañías aseguradoras más sólidas prestan cobertura a las empresas. “Desde el momento en que las aseguradoras comenzaron a visualizar un negocio en la venta de pólizas a las empresas de rafting, es porque representan una actividad de bajo riesgo”, explicó la subsecretaria. Las inquietudes respecto a la seguridad que depara la práctica del rafting en los ríos mendocinos surgió luego de que un turista norteamericano muriera mientras practicaba ese deporte con la empresa Ríos Andinos. El primer caso mortal se produjo hace dos años con una víctima de la misma empresa. Por eso ayer se reunieron la subsecretaria Gabriela Testa, el titular de la asociación que nuclea a las agencias de viajes, Eduardo Andía, y cuatro representantes de las empresas de rafting que operan en el río Mendoza, Humberto Peroni, de Betancourt Rafting; Martín Moreno, de Argentina Rafting Expediciones; Juan Pablo Celerón, de Ser_O Outdoors, y Sergio Brunetti, de Ríos Andinos En Mendoza en realidad hay 23 empresas habilitadas para hacer excursiones de rafting, pero la mayoría están asentadas en el río Atuel, en San Rafael. Allí este deporte no reviste la complejidad que puede tener en el río Mendoza porque el Atuel es un río controlado, donde el agua baja más despacio y sin diferencias de caudal, lo que lo hace menos riesgoso. Testa recalcó que las empresas cumplen “con todas las normas de seguridad necesarias para garantizar tranquilidad a los clientes; de todas maneras vamos a seguir haciendo hincapié mediante campañas de información dirigidas a los turistas para que asuman con responsabilidad la práctica de un deporte de riesgo”. Además adelantó que el Estado colaborará para que se abra una Escuela de Guías de Rafting con la intención de formar más personal especializado en estas tareas. Los referentes de las empresas plantearon además que las bajadas en gomones se adecuan con la época del año y el tipo de clientes. “Hay ciertas períodos en los que el río tiene más caudal, cuando no se hacen bajadas con niños, con adolescentes o grupos de estudiantes. Este tipo de viajes se hacen además en recorridos más cortos y en las épocas donde el río tiene menos agua. Esto se define todos los años con una medición del caudal que se realiza entre el 15 de diciembre y el 15 de enero”, acotó Moreno, de Argentina Rafting. 

Comentario

Adictos a la adrenalina “Lamentablemente tenemos un problema en todo lo que se relaciona con los deportes de aventura; en esto coincidimos tanto con la gente del rafting como con los guías que están en el parque Aconcagua; y es que hay mucha gente que tiene un adicción a la adrenalina y poco conocimiento de sus capacidades psicofísicas; estas dos particularidades hacen que no sepan medir los peligros con relación a sus capacidades. Los profesionales que trabajan estas actividades de riesgo saben detectar este perfil de visitantes”, explicó la subsecretaria de Turismo, Gabriela Testa. Por su parte el titular de Ríos Andinos, Sergio Brunetti, remarcó que la empresa cumple “con todas las normas de seguridad, además de contar con todo el equipamiento necesario (chalecos y cascos); también se les explica a los visitantes en una charla previa cuáles son los riesgos que afrontan al practicar esta actividad, firman un documento donde deben aclarar las dolencias que puedan tener y se les da una charla de primeros auxilios; además todo el personal es bilingüe, inclusive muchos hablan hasta cinco idiomas”, explicó Brunetti. También remarcó que el amigo que acompañaba a la víctima no demandó la firma.

Fuente: Diario Uno  Sección: Mendoza
Fecha del Articulo: 12-01-2007


Los ANdes

Rafting: vértigo y audacia en los ríos


foto
adrenalina. Los dos ríos reúnen las condiciones para disfrutar de una jornada con emociones distintas.

Walter Aquindo corresponsaliasur@losandes.com.ar


Para vivir el contacto con la naturaleza como un desafío se puede pensar en el rafting como la opción. Y lo es porque no sólo los “valientes y experimentados” pueden aventurarse a las audaces sensaciones que propone este deporte. Es para todos. Nacido en los Estados Unidos, rápidamente se extendió a todo el mundo, y es de los denominados de “aventura” que, salvo por muy escasas limitaciones, permite una excursión con la familia o los amigos, disfrutando al máximo de una experiencia inolvidable.

En el río Diamante se practica este deporte, pero en este caso extremo. Es que en el comienzo es tranquilo con rápidos clase 2 y 3 por unos 15 kilómetros. Pero cuanto más se navega, más fuertes y encañonados son, transformándose en clases 4 y 5, con olas muy grandes y huecos imponentes que se pasarán remando con fuerza y dirección, esta última parte es sólo para intrépidos.

También a lo largo del recorrido, quienes se animan a bajarlo, encuentran cascadas y cavernas que le dan un ingrediente más a una aventura inolvidable.

Así el pasado 5 de enero llegó a Los Reyunos un grupo de turistas italianos dispuesto a probar el cauce. Entre ellos Francesco Balducci (46), que rema hace más de 25 años y que tiene el récord mundial de descensos en ríos por el mundo. Este nutricionista vive en Génova y ha bajado en más de 800 cauces.

A él lo acompañaron en esta aventura Carlos Sbrenna, propietario de uno de los gimnasios más grandes de Roma, y que rema por todo el mundo hace 15 años; Favio Rizzo, quien hace este deporte desde hace 7 temporadas; Stéfanno Costa, un osteópata que rema hace 20 años y Cristiano de Giorgis, un profesor que arma sitios en Internet.

Guiados por profesionales de la empresa Exotic Expeditions, prestataria del servicio, incursionaron en el aún inexplotado turísticamente Cañón del Diamante. “El viaje fue algo increíble. Ver cómo disfrutaban del río y el paisaje”, nos puso muy contentos dijo Patricio Valsecchi de la citada empresa.

Ayer “Pato” Valsecchi y otros intrépidos comenzaron una nueva bajada. Como todas las incursiones por el río Diamante, las balsas son acompañadas por dos o más profesionales en kayac para dar apoyo o en caso que alguno de los tripulantes caiga al agua, recuperarlo rápidamente.

A cada persona se le entrega un chaleco salvavidas, traje de neoprene, casco y chaqueta impermeable. La excursión lleva uno o dos días de viaje hasta entrar en el río. A la mitad de recorrido se hace una parada en las minas abandonadas de la Picasa, donde se almuerza liviano, porque después comenzarán los rápidos más difíciles del Cañón del Diamante. Al final se llega al lago Los Reyunos, donde los aguardará una lancha para incursionar por el embalse y disfrutar del majestuoso paisaje. Y luego una merecida cena en el apart hotel del lugar.

Para toda la familia

En cambio en el río Atuel, en la zona de Valle Grande, cientos de turistas se lanzan diariamente a probar su temor y se preparan para una diversión sin igual. De clase “más dos”, es decir no alcanza al grado 3, este cauce es ideal para subir la adrenalina pero al mismo tiempo tener la seguridad que el riesgo es limitado. Hay recorridos desde 6 a 15 kilómetros .

En el lugar funcionan 13 empresas y hay unos 35 gomones que transportan a los visitantes por las transparentes y caudalosas aguas del Atuel. Sin embargo antes de viajar, cada tripulante recibe una instrucción previa.

Sólo bastan unos segundos para sentir que el temor desaparece y que se gana en confianza para disfrutar de una aventura inolvidable. Andrea Rodríguez (25), una empleada administrativa de Capital Federal se bajó mojada pero feliz por lo vivido. "Es algo inenarrable. Lo disfrutás tanto que tenés ganas de repetirlo", dijo a antes de volver al lugar de partida. 


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